Rosario de La Aurora en El Cerro.

Entre naranjos.

Dolores del alma mía.

Rosario de La Aurora.
Dolores.

Acólito.

Dolores del Cerro.
Luz de mi barrio.
Dolores y acólito.

                                                                                                                                                                                                     No tenía pensado ir,la temprana hora,los niños acostados y mi mujer trabajando de noche,todo indicaba que no podría ir a verte.
           Pero como mi resignación a no verte por la calle es directamente proporcional a las ganas de encontrarme contigo,solo bastó con decirle ayer a mi hija: “Miryam,hoy nos acostamos tempranito que mañana vamos al Cerro a ver a la Virgen”,eso bastó para que el veneno cofrade que recorre su cuerpo de apenas nueve años,le hiciera efecto y se acostara con la ilusión de levantarse a las claras del día y despertar a su hermano para poner rumbo hacia El Cerro.

           Y te volví a ver por tu barrio,con tu gente,con los que te quieren,esta vez no te llevaban tus costaleros si no tu hijas,la mayoría mujeres de cierta edad que emocionadas te portaban orgullosas sobre sus hombros.

            Fué un momento como muy íntimo,con encanto,sin la bulla del Martes Santo pero contigo siempre por que tu gente lo quiere así,tu gente y tú.

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