Diez años bajo sus trabajaderas.

Era el segundo año que lo intentaba, allá por el tan famoso año 2000, en el mes de febrero.

Recuerdo que ese mismo día, un par de horas antes, le comenté a un buen amigo que esa noche era la igualá de La Exaltación pero que no sabía si ir o no, estaba tan decepcionado por no entrar en ninguna hermandad de costalero que quizás no iría ya que lo más seguro es que no me cogieran a lo que contestó; “¿Por qué no vas a ir?, si no vas no entras seguro, por lo que le hice caso y me presenté.

La igualá era en los soportales de los locales comerciales de La Encarnación, en el escaparate de lo que entonces era Cortefiel, hoy es una óptica que cada vez que paso por allí me acuerdo de aquel día. No tenía nada que perder y muchísimo que ganar, el gentío era enorme.

Aparecieron los capataces, Máximo Castaño (que Dios lo tengo en su gloria) y Mariano Falcón (actual capataz principal y por aquel entonces segundo de Máximo), la gente se arremolinaban  alrededor de ellos.

Máximo empezó a llamar por trabajaderas después de hacerse un hueco entre tanta gente;” A ver, ¡¡¡ primera!!!”, gritó con un tono de voz fuerte, yo calculaba que era la trabajadera donde podía igualar, de entre la gente salieron los cinco de primera y pensé; “ya están los cinco, no hay hueco, espero que en segunda haya alguno”.

Cual es mi sorpresa que en ese momento Máximo saca de entre la gente a uno que estaba esperando como yo, era Jesús (mi amigo Jesús de Ciudad Real) y a la misma vez Mariano me toca en el hombro y me hace un gesto para que me ponga con ellos.

Me empezaron a temblar las piernas, aunque sólo era la igualá, tenía que ver si eran gente de mi altura, ya que no sería la primera vez que me decían que era muy alto y que lo sentían mucho pero que no podía ser.

Tras hablar con Mariano y pensárselo Máximo da el visto bueno y nos emplaza después de la igualá en la casa hermandad para el ensayo.

En ese momento no sé que pensar, cuando me vuelvo veo a mi mujer emocionada, al llegar a ella nos abrazamos y me da la enhorabuena junto con mi primo Javi y su entonces novia Rocío.

Era tal el nervisismo que tenía que no atinaba a hacerme el costal, no podía parar de moverme, era un puro nervio, me temblaba todo el cuerpo.

Desde ese momento hasta hoy, he disfrutado diez años debajo de las trabajaderas del Señor de La Exaltación, (gracias a Máximo y a Mariano que confiaron en mi ) y espero que me de salud para estar unos cuantos más.

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3 respuestas a Diez años bajo sus trabajaderas.

  1. jesus muñoz dijo:

    Aquellos maravillosos años heee juaqui, los pasos nos pesaban menos que ahora.

  2. canina dame tu femur dijo:

    yo probablemente lo deje antes que tu.por cierto se te a olvidado comentar lo del costal.

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