¿Qué sería de mí?

¿Qué sería de mí sin mi costal?, ¿qué sería de mí sin escuchar “a esta eh”?, ¿que sería de mí sin llevarme una trabajadera al cuello?, ¿qué sería de mí sin las noches de ensayos?

¿Qué tendrán las trabajaderas que tan enganchao me tienen?, ese rachear de alpargatas sobre el suelo de esta bendita tierra, ese crugir de la madera, esos momentos de apretar los dientes y tirar pa´rriba o cuando disfrutas de verdad, cuando el tiempo más que detenerse parece que vuelve atrás en cualquier revirá.

¡Ay madre mía, que sería de mí sin mi costal!, sin que cada cuaresma comparta con él esos momentos que se quedan en la memoria por los siglos de los siglos, momentos de risas y lágrimas, lágrimas de alegría y emoción por pasear por la tierra de María Santísima a su Hijo.

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