Charlando con…CARLOS COLÓN (ESCRITOR Y EXPREGONERO)

Carlos Colón.

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A escrito un sin fin de libros, dio el pregón del año 96 y dice que el mejor momento de ese día fue cuando se levantó del sillón y se dirigió al atril. Columnista de Diario de Sevilla , su corazón está dividido entre El Silencio y La Macarena. Es Carlos Colón.

Defíname la Semana Santa de Sevilla.

 

Voy a hacer trampa, en los textos que estoy utilizando para los DVD que estamos haciendo escribió Joaquín Romero Murube “Un día alguien metediose en su vida y así nace la cofradía”. Esa sería la forma más fácil de definirla, desde el punto de vista personal. La Semana Santa de Sevilla es una historia, una memoria, una emoción, una devoción, algo que a vivido a lo largo del tiempo durante seiscientos años, algo que es tradición, algo que cada año es nuevo, algo que siempre es igual a sí mismo, algo que cada año es distinto. Una actualización en el tiempo de algo muy antiguo que pertenece a un mundo que tiene poco que ver con el nuestro y que sin embargo en cada momento de la historia ha tenido algo que decir desde el siglo XIV hasta el siglo XXI.

¿Cómo se vive en su casa la Semana Santa?

 

Se vive todo el año, se vive en divertida discrepancia por que media casa es de una cofradía y la otra de otra cofradía y ambas de La Madrugada, se vive con una participación muy intensa en las hermandades a las que pertenecemos y con un recuerdo a los padres que nos han transmitido las devociones que tenemos y un cariño especial a los hijos que se las transmitimos.

 

¿Dar el pregón es lo máximo para un cofrade?

Yo creo que sí, el otro día estuve en una mesa redonda en La Macarena con otros tres pregoneros y tuve la divertida mala suerte de decir que dar el pregón de la Semana Santa era el mayor honor que podía alcanzar un sevillano junto con ser hermano mayor de tu cofradía, ser pareja nombrada o cirio verde de La Macarena. Resulta que uno de los que estaban sentados en la mesa ha sido pregonero, cirio verde de La Macarena ha sido hermano mayor de su cofradía, bueno pues nos dejó a todos derrotados.

 

Si lo tuviera que dar ahora, ¿le cambiaría algo?

 

Yo creo que sería muy muy parecido, aunque en estos dieciséis años he vivido cosas nuevas y nunca se acaba de aprender ni ver la Semana Santa, nos morimos como aprendices aunque nos muramos con noventa años, luego en estos años he descubiertos perfiles nuevos, he profundizado sobre otros perfiles, en ese sentido podría haber cambios pero sobre lo mismo, básicamente sería igual.

 

¿Se ha convertido el pregón más en un acto político que cofrade?

 

Puede haber habido una mayor presencia por vivirse una época de roces o divergencias entre el poder civil y el religioso que  se han trasladado al pregón que a mí salvo ocasiones muy puntuales  me parece un error por que no es el pregón sólo de las hermandades o la iglesia, es el pregón de la Semana Santa de Sevilla y para mí la grandeza de la Semana Santa de Sevilla es que no va dirigido a los creyentes, va dirigida a los  creyentes practicantes muy comprometidos, a los creyentes tibios, va dirigida a los creyentes que son creyentes sin saberlo si quiera, va     dirigida a los devotos, a quienes tal vez no crean de una manera profunda pero tiene una emoción por que les recuerda a personas querida, a su infancia, a su barrio y ese recuerdo es el único vínculo con la Semana Santa. La politización del pregón es un error.

 

¿Cómo es el momento de ponerse delante del atril y dar el pregón?

 

Muchísima alegría, tarde tres o cuatro meses con mucha intensidad, con mucha ilusión, con mucha dedicación justo para llegar a ese momento, el trayecto que va desde el asiento hasta el atril es un momento de mucho disfrute. Es como un Sábado de Pasión está todo ahí pero todavía no ha empezado, hay que decir la primera palabra. Yo creo que hay una leyenda negra en torno al pregón en el algunos pregoneros han querido exagerar lo que se sufre, los nervios que se pasan, para nada. Puedes tener nervios buenos como los que se tienen cuando te vistes de nazareno, cuando va a nacer un hijo. Yo disfruté mucho diciéndolo.

 

¿Qué le parece que en el siglo XXI quedaran hermandades que no dejaban salir a las hermanas de nazarena?

 

Literalmente absurdo, por que si bien es cierto que hay componentes tradicionales en todas las fiestas populares que digamos suspenden la realidad de la vida cotidiana son como una representación, es como el paseo de caballos en la feria, ya nadie se viste de corto ni las mujeres se visten de flamenca por la calle, pero una semana al año vamos a hacer como en el siglo XIX, eso es una posible explicación de los defensores de esa tradición, pero esto reduciría la Semana Santa a una mera representación y a una mera tradición y no a una emoción viva, como es una emoción viva necesariamente tiene que cambiar con los tiempos. El papel de la mujer ha cambiado en la sociedad y apartarla de las cofradías es muy grave. Era un absurdo.

 

¿Qué le parece que haya sido el arzobispo el que obligue a las hermandades a tener hermanas nazarenas?

 

Si decimos la verdad, si Amigo Vallejo no da un empujón y Asenjo remata probablemente en muchas hermandades no saldrían hermanas, han ido presionando los dos, por ejemplo si una hermandad nueva mandaban las reglas y no salían las hermanas, las reglas no salían de Palacio hasta que no rectificara la hermandad. Hizo un cerco, si los dos obispos de Sevilla no aprietan las tuercas hubiera tardado mucho tiempo en salir las hermanas.

¿Se puede llegar a saturar la Semana Santa con tantas hermandades nuevas?

Creo que sí, hay un problema grave, hay lo que hay y cabe lo que cabe, personalmente creo que la solución no es ampliar la carrera oficial y sí regular el número de hermandades que salgan. Tal vez creo que salen muchas hermandades, no creo que sea una necesidad pastoral que se haga una hermandad en una calle donde hay cuatro ni creo que alguien por vivir en un barrio necesite la hermandad en el mismo barrio como si fuera el cine o el supermercado. Antes cuajaban más despacio, cuajaban hasta que caían como fruta madura.

 

Como cofrade y cinéfilo, ¿qué le pareció la película La Pasión de Cristo de Mel Gibson, vista desde ambos lados?

 

No me interesa nada, ni cinéfilo ni cofrade, nada. Como cine me pareció vulgar, efectista, como Gladiador pero la vida de Jesucristo, efectos de sonido, sanguinolento, truculenta, casi gore  en algunas ocasiones y como cofrade, aunque ese punto de vista no tiene que ver por que es una película hecha para el mundo y no para Sevilla, pero bueno especialmente en Sevilla sabemos que para representar el sufrimiento de Cristo no es necesario convertirlo en un asterisco chorreando en sangre, es un procedimiento muy burdo muy elemental, por lo que ni por un lado ni otro me interesó nada.

 

¿Qué le gusta más, ver pasar La Macarena o ver una buena película?

 

En mi vida he puesto un pie en un cine entre el Domingo de Ramos y el Sábado Santo ni lo pondré nunca, el cine es un fantasma pálido al lado de la Semana Santa. El cine tiene su sitio en el resto del año, ni aunque llueva, si llueve me voy  ver las hermandades en sus templos.

 

Ha dado varios pregones y conferencias, ¿le queda algo en el tintero?

Todo, como todos nosotros, es inagotable. Cada vez que veo al Señor del Gran Poder es como si lo viera por primera, cada vez que veo La Macarena es como si la viera por primera vez, cada vez que veo entrar San Isidoro es como si lo viera entrar por primera vez, cada vez que veo el Desprecio de Herodes… y así todo lo que me gusta de la Semana Santa que es mucho, todo por aprenderlo y decirlo como a todo el mundo. A lo mejor quitando a grandísimos poetas que tuvieron la suerte de decirlo en cuatro o cinco versos pero si hubieran vivido más hubieran escrito y descubriendo cosas nuevas sobre las cofradías.

¿A que cree que es debido tantos ataques a las cofradías?, como por ejemplo lo del Gran Poder y las pintadas en la Basílica de la Macarena.

 

Creo que a dos cosas fundamentalmente, una es la mala conciencia, un arrastre seudo progre de que las cofradías está identificada con la derecha, y la derecha con la Sevilla casposa y el franquismo lo cual es absolutamente falso desde la noche de los tiempos, pero ese prejuicio sigue existiendo y cuando más se traiciona la izquierda a sí mismo y a sus principios verdaderos más parece que tiene que exagerarse ese tufo anticofrade para auto legitimarse y por otro lado es muy fácil y agradecido, las cofradías las pobrecitas no responden agresivamente, los cofrades no responden agresivamente, y da mucha notoriedad, una pintada en cualquier calle le da igual a todo el mundo, una pintada en la fachada de la Basílica de La Macarena sale en todas partes, es una forma de que los imbéciles se sientan transgresores a través de este efecto que no le suponen nada, le dan mucha publicidad y ellos se deben sentir como los justicieros de la noche eliminando la Sevilla casposa y reaccionaria. La Semana Santa es muy plural, o es que no va a ver gente de izquierda entre los trece mil hermanos de La Macarena o entre los diez mil hermanos del Gran Poder, la Semana Santa es muy plural.

 

 

 

 

 

 

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Una respuesta a Charlando con…CARLOS COLÓN (ESCRITOR Y EXPREGONERO)

  1. Fernando Alcaide dijo:

    Der Juaqui empiezas tu entrevista confundiendo el verbo haber con una preposición. Donde dice “A” debería decir “Ha”. Vaya desafortunado comienzo, hijo mío.

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