Con el alma en un puño.

Hay cosas que sin tener importancia, le damos más de la que tienen y hay veces que lo que ocurre delante tuya y eres testigo, te hace ver la vida de otra manera.

Andaba yo haciendo mi fotitos del besamano de mi Virgen del Cerro pa mi blog, trípode por aquí, la señora que se mete por medio y me fastidia la instantánea por allá, ahora un primer plano de la Virgen, ahora de perfil, cuando veo un chaval, más o menos de mi edad (yo sigo siendo un chaval) con una sillita de ruedas de esas de batería. Miraba a la Virgen muy fíjamente. Llamaba la atención que cada vez que iba marcha atrás, sonoba un pitido algo desagradable, como el de los autobuses o los camiones grandes, que imaginarse como se escuchaba en el interior de la iglesia

En esto, que me pongo en el altar del Cristo, estaba muy bien iluminado y empecé a hacerle fotos, cuando observo que varios miembros de la Junta de Gobierno, entre ellos Pepe Anca, hermano mayor de la hermandad, rodean a esto hombre, en principio pensé que le estaban llamando la atención por el sonido tan desagradable que hacía el carrito al ir marcha atrás, pero nada más lejos de la realidad.

Este hombre, lo que quería era bajarse de su cárcel de ruedas y besar la mano de la Virgen. Como el altar tiene un par de escalones, no lo podía hacer con el carrito y estaba intentando apearse de éste para llegar arrastrándose hasta la Virgen.

Os puedo asegurar que lo que vi, pasará mucho tiempo hasta que se me olvide, si se me olvida. La cara de los presentes era un poema al ver el esfuerzo que hizo ese hombre para llegar arrastrándose literalmente a la Virgen.

Al llegar a su altura, sólo pudo tocar su mano. Estuvo un rato mirándola fijamente y al volverse estaba tan emocionado, que esa emoción, nos la contagió a todos los presentes.

Pero ahora tenía que volver al carrito, lo que hizo que la emoción subiera y aunque no quería que lo ayudaran, entre unos cuantos, lo hicimos y le echamos una mano para poder subirse de nuevo al vehículo.

Al sentarse de nuevo, no pudo contener las lágrimas, después contó que había tenido un accidente hace cuatro años y llevaba once operaciones.

Fue una escena que me hizo recapacitar la importancia que le damos a cosas que verdaderamente no las tiene.

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Una respuesta a Con el alma en un puño.

  1. Moi dijo:

    Normal que se emocione uno al ver la escena q solo con describirla ya se le pone a uno los pelos de punta.

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